ANTES DE LA IA
Cómo un telar ayudó a inspirar la informática
Las tarjetas perforadas controlaban los dibujos de los tejidos y sugerían una forma de dar instrucciones a las máquinas.
Un dibujo tejido complejo puede exigir levantar muchos hilos distintos en un orden preciso. A comienzos del siglo XIX, Joseph Marie Jacquard ayudó a facilitar esa tarea con un mecanismo controlado por tarjetas perforadas.
Instrucciones que se podían sostener en la mano
La disposición de los agujeros determinaba qué hilos se levantaban. Una secuencia de tarjetas permitía repetir un dibujo, y cambiar las tarjetas modificaba el diseño sin reconstruir todo el telar. Jacquard desarrolló ideas anteriores sobre la automatización textil: no fue una invención sin precedentes.
Las tarjetas separaban parte de las instrucciones de la máquina que las ejecutaba. Para quien tejía, eso suponía una forma práctica de producir tejidos elaborados con mayor regularidad.
Por qué Babbage se fijó en él
La máquina analítica que propuso Charles Babbage también utilizaba tarjetas perforadas en su diseño. Se trata de una influencia histórica real, no de un parecido imaginado después de que los ordenadores se hicieran habituales.
Pero un mecanismo Jacquard no era un ordenador moderno. Controlaba una tarea de fabricación especializada. Babbage imaginó una máquina de cálculo mucho más general, que nunca llegó a completarse durante su vida.
El paso interesante es la idea de que cambiar las instrucciones puede cambiar lo que hace una máquina. En este caso, una de las influencias importantes de la informática surgió de un taller que fabricaba telas.